Todavía no tengo ni idea de porqué me plantee comenzar un blog, supongo que por curiosidad, he leído algunos con mayor o menor interés y participado en otros.
No tengo una idea muy clara de lo que quiero contar, si es que quiero contar algo, pero tengo claro que deseo abrir una puerta al mundo.
Llevo cinco años trabajando en casa, para muchos será el estado ideal imaginario, sin esos compañeros pesados o un jefe atosigante y para mi al principio también era así.
Ya no, cinco años currando para un estudio de diseño, con los mismos problemas que cuando estás presente allí, el mismo estrés, los mismos clientes que quieren la tipografía más grande y el logo "mucho más" grande, el mismo jefe mediocre que está completamente seguro de que todo lo que dice es dogma de diseñador, y el mismo cansancio.
El cansancio, de eso si que sé, estoy hasta el gorro de currar sola, de mirar por la ventana y que la vecina de enfrente me baje la persiana -la gente como es: ¡señora, qué no tengo mucho más donde mirar!- y de seguir trabajando por la tarde-noche con mis propios clientes. Estoy cansada.
Os preguntaréis, ¿por qué no lo dejas? en unos meses se acaba, pero lo necesitaba, me ha servido para tener un embarazo y una niña muy guapa. Pero eso es otra historia.
No siempre es todo tan negativo, pero sigo con días de chocolate y lluvia.
Saludos.